I.
Cuando llego, está mirando una serie en tv, Walker Texas Ranger. Me siento a su lado y hacemos comentarios sobre la peripecia casi ridícula, el protagonista momentáneamente ciego que enfrenta y vence a tres o cuatro rufianes, a piña y patada limpias.
La mujer que le hace compañía nos sirve capuchinos. Mientras la tarde avanza, charlamos de todo un poco, nada serio, a los dos nos gusta bromear, ahora lo tomo casi como un deber. Miro la silla de ruedas y pienso en otros tiempos, en nuestro amor por la música, cuando íbamos juntos a tertulia o paraíso, también en la antigua quinta familiar, la jardinería le apasionaba.
Aún antes, el patio de la casa en que nací, mi triciclo atravesándolo, su protesta por las huellas en las baldosas recién lavadas y todavía húmedas, mi "sistema" para defoliar los helechos... La vida que viaja al pasado y luego vuelve a situarme en tiempo y lugar, en esta habitación que tan bien conozco, igual a la que fue mía, durante tantos años, en el piso de abajo.
Entonces, con su ayuda, intento dibujar un árbol genealógico, repasar en orden los nombres que he escuchado desde siempre. Desde luego se vuelven a contar anécdotas y destinos de éste y de aquélla. Y por un momento, los que han sido y los que somos compartimos el mismo aire irreal y feliz.
II.
"Happiness was different in childhood. It was so much then a matter simply of accumulation, of taking things - new experiences, new emotions - and applying them like so many polished tiles to what would someday be the marvellously finished pavilion of the self."
John Banville - The Sea